Mostrando entradas con la etiqueta Hawking. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hawking. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de octubre de 2015

( 193 ) Hawking y los agujeros negros

        Hemos empezado el curso, en nuestra entrada anterior, insistiendo en la novedad fundamental de este año: lo pronto que la universidad ha empezado el curso. Pero tenemos una novedad más: este curso empezamos en la universidad de Valladolid un doble título de matemáticas y físicas. Esta doble titulación ya existe en bastantes universidades españolas y está teniendo éxito. El curso pasado la oferta de esta titulación en la Universidad Complutense fue la carrera que tuvo la nota de acceso más alta de España, como se puede ver en esta noticia de El País. Bien es verdad que uno de los motivos de tener la nota de corte tan alta (la noticia también lo comenta) es que normalmente se oferta un número limitado de plazas.
     Aquí en Valladolid apenas una docena de estudiantes empiezan este difícil recorrido (por supuesto con una nota en la selectividad que ya hubieramos querido muchos cuando empezamos la universidad). Pero aprovechemos que los tenemos entre nosotros para hermanarnos brevemente con esa gran amiga de la matemática que siempre ha sido la física (y ya si eso, después del breve hermanamiento, podemos volver a picarnos amistosamente con nuestros vecinos los físicos).
      Con esta excusa, hoy vamos a recomendar a nuestro público natural de estudiantes de matemáticas, a nuestros amigos físicos, y por supuesto a cualquier lector de estas páginas, un artículo publicado en El País por el periodista y biólogo Javier Sampedro. Que trata sobre Stephen Hawking y la capacidad poética que sus estudios físicos requieren. Hay una anécdota famosa atribuida al matemático alemán David Hilbert. La reproducimos aquí tal como se puede encontrar en la página web Epsilones.
Hilbert, un día, se dio cuenta de que uno de sus estudiantes había dejado de ir a sus clases. Cuando le dijeron que había renunciado a las matemáticas para ser poeta, dijo: “Bien: no tenía suficiente imaginación para ser un matemático”.
(Anécdota que nos gusta mucho pues ya la citamos en una de las primeras entradas de este blog). En cierto modo, algunos de los elogios que el artículo dedica al físico británico tienen que ver con esta anécdota. Empieza diciendo:
Ningún poeta místico ha logrado imaginar un mundo tan extraño como el que nos presenta la física moderna, con el tiempo y el espacio dilatándose y formando ondulaciones, con la masa convirtiéndose en energía y viceversa y con un ámbito microscópico donde rige la misteriosa mecánica cuántica y la intuición humana se vuelve tan inútil como una superstición. La diferencia con la poesía mística es que la física funciona. La relatividad general, que gobierna el mundo de lo muy grande, y la mecánica cuántica, que preside el de lo muy pequeño, son dos teorías matemáticas de enorme éxito y solidez, que han superado la confrontación con el mundo real con un montón de decimales. Por eso resulta tan fastidioso que las dos teorías sean incompatibles entre sí.
No sabemos si los derechos de autor permiten reproducir aquí el artículo completo. Posiblemente no, así que pese a no ser muy largo nos limitaremos a poner un enlace a la página de El País donde se encuentra. Eso sí,
porque ese es el objetivo de esta entrada.
      Y sintámonos orgullosos de la imaginación que es necesaria para nuestro trabajo de científicos. No dejemos que algunos descentrados, con la excusa de defender unas humanidades que sin duda valen mucho más que ellos, nos hagan creer que la ciencia no es tan humana como un cuadro o una sinfonía, Y nos despedimos con el final del artículo:
Siguiendo en la estela de físicos anteriores, Hawking propone ahora que lo que cae en un agujero negro no desaparece en sentido estricto: su información queda almacenada en la “superficie” del agujero, intacta pero en forma bidimensional. La superficie de un agujero negro es su “horizonte de sucesos”, la esfera en cuyo interior la deformación del espacio y del tiempo alcanza tal magnitud que nada, ni siquiera la luz, puede escapar de ella. Pero, aunque no pueda escapar de esa superficie, la información sí puede quedar almacenada en ella. Hawking admite que en cualquier caso no hay forma de recuperarla de ahí en forma útil, pero está dispuesto a jugar con la idea de que pueda reaparecer en un universo paralelo.
       Que iguale eso algún poeta místico.

     Hasta pronto.

lunes, 13 de enero de 2014

( 41 ) Alan Turing

En las últimas semanas el nombre de Alan Turing ha estado en boca de la prensa internacional. Y es que 60 años después de su muerte, acaba de recibir el indulto real, el cuarto que se ha otorgado tras la II Guerra Mundial.

Alan Mathison Turing nació en 1912 en Londres. Aunque creció separado de sus padres, ya que vivían en la India a causa del trabajo de su padre, su madre mostró mucho interés en sus estudios y fue por esto por lo que Turing estudió en un buen colegio. Destacó en Ciencias y posteriormente estudió Matemáticas en el King's College de Cambridge. Licenciado en 1934, en 1936 escribe un artículo en el que demuestra que el Entscheidungsproblem no es cierto y en el que inventa la Máquina de Turing, una máquina autónoma que implementa algoritmos matemáticos. Es por esta aportación por lo que Turing se considera el padre de la computación. 

Estudió también en Princeton con Alonzo Church, que había hecho el mismo descubrimiento sobre el Entscheidungsproblem paralelamente.
De vuelta en Reino Unido, durante la II Guerra Mundial formó parte de los trabajos de Bletchley Park, donde se descifraban lo códigos alemanes, dados por la máquina Enigma. Allí Turing desarrolló su actividad como criptoanalista, ayudando a crear la máquina Colossus y otra llamada Bomba, capaces de descifrar hasta 3000 mensajes alemanes por día. Gracias a estas aportaciones se cree que se pudo acortar la guerra en unos 2 años. (Un documental sobre Bletchley Park, en inglés,con subtítulos en inglés, para los más valientes)

A pesar de todas sus aportaciones, en 1952 es acusado de "indecencia grave y perversión sexual" (mismo cargos que se le imputaron a Oscar Wilde 50 años atrás) pues la homosexualidad era considerada un delito. Turing pudo elegir entre la cárcel o un tratamiento hormonal con el que pretendían castrarle químicamente; él eligió la segunda opción. Durante un año recibió fuerte dosis de hormonas femeninas, que le causaron crecimiento de pechos, aumento de peso, incluso disfunción erectil.
Dos años después de esto, en junio de 1954 Alan Turing es encontrado muerto por envenenamiento con cianuro, dispensado en una manzana que no pudo acabar de comer. Nace así el mito de Turing y la manzana. ¿Fue un suicidio? ¿un asesinato? Su madre alegó que pudo ser un fallo al mezclar sus materiales de química con comida; lo cierto es que por ahora es un caso sin resolver.

En 2009 el primer ministro de Reino Unido, Gordon Brown emitió un comunicado declarando sus disculpas en nombre de su gobierno por el trato que recibió Alan Turing durante sus últimos años de vida, pero esto no era suficiente, Stephen Hawking y otros 10 eminentes científicos habían hecho campaña durante años para lograr el indulto para "uno de los matemáticos más brillantes de la era moderna".
Por fin, el 24 de diciembre de 2013 le ha sido concedido.  El Ministro de Justicia británico, Chris Grayling, afirmó que el indulto de la reina Isabel entra en vigor inmediatamente, como merecido homenaje a "un hombre excepcional, con una mente brillante".